El reparto de utilidades debe efectuarse antes del 30 de mayo para aquellos trabajadores de patrones personas morales, descubre de qué manera el cumplimiento de este deber puede ayudarte organizacionalmente.
De acuerdo con un comunicado de Time2Grow, si bien las empresas ven al reparto de utilidades (o PTU) como un trámite fiscal o una fecha marcada por el cumplimiento legal, también es “una estrategia para fidelizar talento, que además lleva un peso emocional”.
“Las personas no se comprometen con procesos, se comprometen con experiencias humanas donde se sienten vistas y valoradas”, señala Jimena Vázquez, Chief Business Unit Strategist en FactorRH by Time2Grow. En su perspectiva, la gestión del talento no puede seguir concibiéndose como algo operativo: “necesita ser un puente entre la visión de negocio y la experiencia cotidiana de quienes hacen posible que esa visión se materialice”, enfatizó Jimena Vázquez.
¿En qué consiste la PTU?
El reparto de utilidades, un pago que debe efectuarse antes del 30 de mayo, se calcula en dos partes: una igualitaria según los días trabajados y otra proporcional al salario devengado. Desde la reforma de 2020, este pago tiene un límite máximo de tres meses de salario ordinario o el promedio de los últimos tres años, prevaleciendo el monto mayor.
Adicionalmente, está exento de ISR hasta 15 veces la Unidad de Medida y Actualización y, si se entrega legalmente, no se considera parte del salario base de cotización ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Este beneficio posee un valor que va mucho más allá de su marco legal. Si bien es un derecho avalado por la Constitución y por la Ley Federal del Trabajo, de igual manera es una forma de reconocer los buenos resultados de todo el equipo.
“Para cualquier colaborador, tiene un peso emocional fuerte. No se trata solo de cumplir con la ley, sino de demostrar que existe una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. La PTU es una forma de decir: ‘tu esfuerzo cuenta, y lo valoramos’”, añade Jimena.
